Un carmelita en la corte del Rey Planeta: Manuel Cardoso en Madrid a la luz de un elogio de 1655

Por Fernando Herrera de las Heras <fherrera@onirica.com>

Publicación indexada de este artículo en formato pdf: https://doi.org/10.5281/zenodo.23400640

Introducción

«De lo gustoso que quedo Su Magestad y buena aceptaçion en su Real aprezio de su rara abilidad […] mostro Su Magestad quererle honrrar con el magisterio de su Real capilla. El encojimiento grande de nuestro Maestro y desseo de la brevedad de su vuelta a su Patria y retiro en su zelda no dio lugar a rezevir tales honrras»1.

Así recordaba en 1655 fray Pablo Carrasco, carmelita calzado de Castilla al que cabe atribuir este elogio sin firma, el paso de fray Manuel Cardoso (1566-1650) por la corte de Felipe IV. Carrasco presenta al rey dispuesto a honrar al maestro de capilla del Convento do Carmo de Lisboa con el magisterio de su Real Capilla, y al carmelita rehusando esa honra para volver a su celda. La historiografía conoce otra versión. En 1724 el cronista del convento lisboeta, fray Manuel de Sá, escribió que, «todo o tempo que esteve em Madrid, os dias, que ElRey assistia na Capella», el rey «lhe mandou, que fizesse o compasso aos seus Musicos, querendo-o desta sórte honrar publicamente»2. Barbosa Machado la resumió en la Bibliotheca Lusitana (1752), y en esa forma, la del fraile portugués que, durante su visita, dirige a los músicos de la Real Capilla, ha pasado de diccionario en diccionario3 hasta las monografías y síntesis más recientes4.

Que el rey quisiera honrarle con el magisterio de la Real Capilla y que Cardoso no aceptara el cargo no equivale a que le concediera el honor de llevar el compás. El magisterio de capilla es un puesto permanente, que incluye entre sus obligaciones la dirección de los músicos. Llevar el compás es solo esa dirección, en un momento concreto: marcarles el tiempo mientras tañen y cantan. Los dos relatos no se excluyen: Cardoso pudo no aceptar el magisterio y llevar el compás algún día. Ambos exaltan a Cardoso mediante el reconocimiento del rey, pero dan distinto relieve a la honra regia: Carrasco destaca la renuncia; Sá, su manifestación pública. El primer relato fue escrito cinco años después de la muerte de Cardoso por alguien que lo había conocido; el segundo, en 1724, por el cronista del convento de Lisboa. Los dos parten de un episodio del que el propio Cardoso dejó constancia en 1636. Este artículo da a conocer el testimonio de Carrasco, hasta ahora inédito, lo coteja con la tradición lisboeta y con la palabra del compositor, y sostiene que la anécdota, en cualquiera de sus formas, dice más de quien la cuenta que de lo ocurrido en Madrid.

El testimonio de 1655

El texto de 1655 forma parte de un volumen del Archivio e Biblioteca Generali dell’Ordine Carmelitano de Roma (I-Rorc), rotulado Miscellanea de viris illustribus et conventibus Castellae (signatura AGOC, Provinciae, II Castilla 4), que reúne elogios de religiosos ilustres de la provincia de Castilla y relaciones de sus conventos5. La semblanza de Cardoso ocupa los ff. 36r-36v, entre las de fray Pedro de Carranza, obispo de Buenos Aires, y fray Tomé de Faria, obispo de Targa y traductor latino de Os Lusíadas. Unos folios antes (f. 10r) figura otro músico portugués, fray Francisco de Santiago, maestro de capilla de la catedral de Sevilla.

Los elogios no van firmados, pero el volumen conserva dos cartas de fray Pablo Carrasco a fray Juan Bautista de Lezana, que preparaba en Roma los Annales de la orden. En la primera recuerda haberle remitido el 4 de abril «dos pliegos, uno con algunas relaciones de Conventos de Castilla la Vieja, y otro con 100 elogios». La segunda está fechada en el Carmen de Valdemoro el 16 de mayo de 1655. La letra de las cartas parece la de los elogios, y el índice del volumen remite a esos mismos envíos. El compilador, además, dice en una nota haber remitido «a primeros de Abril los demas elogios», el envío que la primera carta fecha el 4 de abril: todo indica que quien reunió los elogios y quien escribe a Lezana son la misma persona. Uno de los elogios registra la muerte del catedrático alcalaíno Diego de Turégano, en febrero de ese año6. El de Cardoso, posterior a la muerte del músico en 1650, figura en el índice con su folio, entre los que iban con la carta: estaba escrito cuando Carrasco lo remitió a Lezana, en Roma, en 1655, junto con los demás elogios y las relaciones de los conventos de la provincia.

Carrasco fue discípulo de fray Francisco de Villamayor, maestro de estudiantes e hijo del Carmen de Madrid, y «subdito […] y discipulo» de Diego de Turégano, catedrático de Alcalá. Fue prior del Carmen de Santa Ana de La Alberca en 1646 y conventual del de Madrid en 16517. Su relato del paso de Cardoso por Madrid empieza así (f. 36r):

Viniendo a esta Corte llego la fama a noticia de nuestro Rey Filipe 4.º, que como afficionado y compositor de ella gusto ver y experimentar la rara avilidad del Musico Portugues. Vio algunas obras suias, y sobre un motete Ab innitio, et ante secula creata sum &c. que Su Magestad avia compuesto quiso hiziesse algo nuestro Maestro, y hizo 4. o çinco missas de a 4. çinco, y 6. vozes como se allaran en su 3. Libro dedicado a Su Magestad impresso en Lisboa año 1636.

Tras enumerar los demás libros de Cardoso viene el pasaje del magisterio y la renuncia, citado al comienzo. Carrasco, además, había estado en Lisboa, y explica de dónde procede lo que sabe:

Tal entendi, y ponderosamente, de nuestros religiosos en su Convento de Lisboa, donde vi exerçia su avilidad de Maestro de capilla, y mas con su edificazion viniendo de esta Corte en la ocasion dicha.

Carrasco vio a Cardoso ejercer de maestro de capilla en el Convento do Carmo de Lisboa «viniendo de esta Corte en la ocasion dicha», probablemente a la vuelta del viaje de 1631. No fecha su estancia en Lisboa: que fuera anterior a la guerra de 1640 es una inferencia razonable, no algo que él diga8. Su información procede de la comunidad lisboeta, la del mismo convento en el que Sá escribiría en 1724.

Que lo conociera no hace exacta su memoria. Carrasco habla de «4. o çinco missas» sobre el motete donde hay seis, no menciona el Livro que comprehende tudo quanto se canta na Semana Santa (1648) y solo sabe de oídas que Cardoso «tiene otro preparado para la estampa». Sabe que ha muerto, pero no dónde ni cuándo, «por no aver comunicazion entre estos dos Reynos».

Elogio de fray Manuel Cardoso por fray Pablo Carrasco, con la nota marginal latina: comienzo (f. 36r, izquierda) y final (f. 36v, derecha). I-Rorc AGOC, Provinciae, II Castilla 4. Reproducción por cortesía del Archivio e Biblioteca Generali dell’Ordine Carmelitano, Roma.

El manuscrito informa también de cómo circuló y se leyó el elogio en Roma. Una nota marginal, de otra mano, conecta el elogio de Carrasco con la erudición europea: «Ex nobili oppido Fronteira, quod sub diœcesi Elvensi consistit, ipse se dicit. Ex relatione ista falsus est Nicolaus» («Él mismo dice ser de la noble villa de Fronteira, que está en la diócesis de Elvas. Según esta relación, Nicolás se equivoca»). El «ipse se dicit» remite a las portadas de Cardoso, como la del Liber tertius, que lo declara Lusitanus de Fronteira. El «Nicolás» es Nicolás Antonio, cuya Bibliotheca Hispana (Roma, 1672) hace a Cardoso natural de Beja, error que Sá y Barbosa corregirían. El anotador, que en la entrada de Mateo Flecha corrige el elogio por la Bibliotheca, aquí da la razón al elogio frente a ella. La frase admite otra lectura, «por esta relación se engañó Nicolás», que haría del elogio la fuente del error, pero el manuscrito no la favorece. Carrasco escribió primero «Bexa», grafía castellana de Beja; siguió, en el mismo renglón y con la misma tinta, con «Frontera», y encuadró «Bexa» para anularla: quien leyera el elogio encontraba Bexa cancelada y Frontera en su lugar. La palabra anulada indica, en cambio, que la noticia de Beja corría entre los carmelitas castellanos antes de que Nicolás Antonio la imprimiera. Él mismo declara que para Cardoso se fía de «domesticis testimoniis», y es posible que los dos errores, el que Carrasco corrigió y el que Nicolás Antonio publicó, tengan un mismo origen9.

La dedicatoria de 1636

El único testimonio de primera mano que tenemos de la estancia de Cardoso en la corte es la dedicatoria a Felipe IV del Liber tertius de misas (Lisboa, 1636)10. Cardoso explica el origen del libro11:

Huius operis argumentum mihi praestitit (dum regiae curiae tuae Maiestatis interfui anno 1631) notitia, quam habui cuiusdam moteti quatuor vocum, cuius exordium erat, Ab initio et ante saecula creata sum. Dedi operam vt ad manus meas deueniret, et eius concentu, et artificio delectatus, super illud hoc tertium volumen composui […].

Dedicatoria a Felipe IV del Liber tertius de Manuel Cardoso (Lisboa, 1636). Biblioteca Pública de Évora.

Cardoso habla de «cierto motete» (cuiusdam moteti) a cuatro voces, sin nombrar a su autor, y la iniciativa es suya: tuvo noticia de la obra, procuró hacerse con ella y escribió sobre ella seis misas. Añadió la que lleva el nombre de la Virgen, sobre el canto gregoriano, y otra de distinto origen12:

Alteram item missam condidi, cuius assumptum ad me misit Mattheus Romeus, cognomento dux, insignis magister regiae Capellae tuae Maiestatis, his conditionibus ab ipso propositis, nempe quod esset quatuor vocum; quod eius assumptum vnam tantum morulam, quam vocant compassum, et non amplius expectasset; quod semper voces viuaciter percurreret; quodque qua fieri posset breuitate clauderetur.

Mateo Romero, el Capitán, maestro de la Real Capilla desde 1598, le envió el tema («ad me misit») con un desafío técnico: que la misa fuera a cuatro voces, que el tema no esperase más de un compás y recorriera las voces con viveza, y que se cerrase con la mayor brevedad posible. Es la única vez que la palabra «compás» aparece en la dedicatoria, y como término técnico («morulam, quam vocant compassum»). La misa resultante es la Missa Philippina, construida sobre el nombre del rey, como la de Philippe Rogier sobre Philippus Secundus Rex Hispaniae: en el primer Agnus Dei, una de las voces lo canta con las palabras «Philippus Quartus»13. El texto no dice que el encargo se hiciera en Madrid, ni excluye que fuera por carta14. La dedicatoria no menciona encargo del rey, ni motete regio, ni magisterio, ni que Cardoso llevara el compás de la capilla. En ella habla solo un fraile de casi setenta años que se excusa ante el monarca por los defectos de su obra. Cuenta también que sus superiores, por su edad, le habían permitido descansar de la asistencia al coro y de sus ejercicios, «velut emerito militi», como a un soldado veterano, pero que las palabras de san Agustín y santo Tomás sobre la música lo movieron a no acogerse a ese descanso, porque con aquella ocupación creía servir a Dios15.

Firma autógrafa de «fr. Manoel Cardoso 3.º difinidor» en la escritura de 26 de mayo de 1629 (P-Lant PT/TT/NOT/CNLSB1A/001/001/0113), que coincide con la de las actas de la provincia portuguesa.

Quien llegó a Madrid en 1631 no era un músico de paso. Tenía sesenta y cuatro años, llevaba más de cuarenta en el Convento do Carmo de Lisboa, había publicado un libro de magníficats (1613) y otro de misas (1625), dedicado al duque de Barcelos, el futuro João IV, y desde el capítulo provincial de 1628 era tercer definidor, como confirman dos documentos de 1629 que firma de su mano, las primeras firmas autógrafas suyas que, hasta donde sabemos, se dan a conocer16. Era un religioso con peso en su provincia, conocido en la corte, según Carrasco, por sus obras, y Romero estaba dispuesto a ponerlo a prueba17. Por qué hizo el viaje a Madrid no lo dice ninguna fuente de la época18.

Dos versiones de la historia

Manuel de Sá no dice de dónde saca el episodio madrileño. Los repertorios que cita al margen no cuentan el viaje. La única fuente que invoca es la memoria del convento, y solo para la dedicación de Cardoso como maestro de capilla, de la que «ainda ha vivas memorias na tradicçaõ de huns a outros» (párr. 536). En sus Noticias manuscritas de 1721 solo había copiado el epitafio19. Nada indica que conociera el elogio de Carrasco, que nunca se imprimió: Lezana, a quien iba dirigido, no lo incorporó a sus Annales, cuyo último tomo (1656) no pasa del siglo XV20. El pasaje de las Memorias de Manuel de Sá sobre el episodio madrileño dice así:

Taõ grande estimaçaõ se grangeou, que naõ só era venerado dos Religiosos seus Irmãos, mas […] até das Pessoas Reaes: como bem se vio nos grandes favores, que lhe fez o Rey Catholico Filippe IV. quando levando-lhe á Corte de Madrid hum dos livros, que compoz de Missas, que dedicou á mesma Magestade, e como nella hia huma, que o mesmo Monarca lhe tinha mandado dizer compuzesse, o estimou tanto, que álem das honras, que lhe fez, lhe deu huma boa esmolla para vir para este Reyno, e despachou a hum irmaõ seu com o Habito de Christo, e o fez Desembargador da Casa da Supplicaçaõ, e todo o tempo que esteve em Madrid, os dias, que ElRey assistia na Capella, lhe mandou, que fizesse o compasso aos seus Musicos, querendo-o desta sórte honrar publicamente.

Manuel de Sá, Memorias historicas (Lisboa, 1724), p. 364, con el episodio madrileño (párr. 535).

Cardoso, Liber tertius (1636) Carrasco, I-Rorc (1655) Sá, Memorias (1724) Barbosa, Bibliotheca (1752)
Llegada «dum regiae curiae […] interfui anno 1631» «Viniendo a esta Corte» Lleva al rey el libro de misas dedicado a él Lleva al rey el libro de misas dedicado a él
El motete «Cierto motete» a 4 (cuiusdam moteti), sin nombrar al autor; lo busca Cardoso Compuesto por Felipe IV, que le pide una obra sobre él No se menciona; el rey le había encargado una misa No se menciona
Romero Le envía el tema de la Philippina Ausente Ausente Ausente
El honor No se menciona «Quererle honrrar con el magisterio de su Real capilla», que rechaza por «encojimiento» y deseo de volver a su celda «Fizesse o compasso aos seus Musicos» los días en que el rey asistía a la capilla, mientras estuvo en Madrid «Fizesse o compasso na Capella Real aos seus Cantores»
Recompensa — No se menciona Limosna para el viaje; hábito de Cristo y plaza de desembargador para un hermano «Hum generozo donativo»

La visita de Cardoso a Madrid en cuatro textos

Frente a la dedicatoria de 1636, Manuel de Sá y Carrasco coinciden en añadir dos cosas: que el rey intervino en el origen de la obra y que quiso honrar a Cardoso en su capilla.

Donde la dedicatoria habla de un motete de autor no nombrado que Cardoso buscó por su cuenta, con Romero como única intervención ajena, Carrasco pone al rey como autor: Felipe IV, «afficionado y compositor», quiso «ver y experimentar la rara avilidad del Musico Portugues». En Sá desaparece el motete, pero el libro contiene una misa que el monarca «lhe tinha mandado dizer compuzesse». Las dos tradiciones dan al rey una iniciativa que la dedicatoria reparte entre Cardoso y Romero: Carrasco le atribuye el motete y la petición de componer sobre él, y Sá, el encargo de una misa. Una misa que canta el nombre del rey se presta a pasar por encargo suyo, y así la identifica la tradición posterior: Castro habla de la misa que «por mandado delRey de Castella compoz engenhosamente sobre as palavras Philippus Quartus»21. La atribución del Ab initio a Felipe IV, exclusiva del elogio de Carrasco, no tiene otro apoyo. La dedicatoria no la excluye, pero la hace difícil de aceptar: sería llamativo que una dedicatoria a Felipe IV nombrara a Romero y llamara «cierto motete» a una obra del propio destinatario. Sampaio Ribeiro y Alegria, sin conocer el elogio, se inclinaban por Romero22.

Manuel de Sá ordena, además, los hechos de otro modo. Hace llegar a Cardoso a la corte con un libro de misas ya dedicado al rey. No fecha ese viaje, pero si es el de 1631, el único documentado, la dedicatoria lo contradice: fue en la corte, en 1631, donde nació la idea de ese libro que fue impreso cinco años después. En ese caso, el cronista portugués funde el viaje con la ofrenda.

Tampoco coinciden en el honor que el rey quiso hacerle. Carrasco habla de un cargo, el magisterio, que el músico no acepta. Manuel de Sá habla de una función, llevar el compás, que el rey le concede como honor, y la acota con precisión: «todo o tempo que esteve em Madrid» y solo «os dias, que ElRey assistia na Capella». Es una distinción ceremonial, y así la presenta: el rey quería «honrar publicamente» a Cardoso. Ceder el compás a un músico de fuera podía ser una cortesía, sujeta a reglas de precedencia. En las exequias de Felipe IV, en 1665, los jerónimos de El Escorial ofrecieron al músico más veterano del rey que echase el compás, y los músicos reales lo rehusaron para dejar ese privilegio al maestro de capilla de la casa23. Las dos versiones no difieren solo en el sentido del gesto, sino en su escala: Carrasco presenta al rey dispuesto a darle el puesto más alto de la música de la corte; Sá describe una honra de las que se concedían a un huésped, por importante que fuera el ceremonial en la corte barroca.

Barbosa omite los límites que Sá ponía al compás. La expresión «fazer o compasso» pertenece, además, al repertorio del propio Sá, que pocas líneas antes cuenta que el joven Cardoso alcanzó en Évora «a honra de fazer o compasso na Cathedral» (párr. 533): llevar el compás es, en su prosa, la fórmula de consagración de un músico24. La fórmula siguió moviéndose después de Sá: en 1870 Vasconcellos la convirtió en magisterio, y no solo en Madrid. En Évora hace a Cardoso «Mestre da Capella da Cathedral», y en Madrid el rey lo habría nombrado «Mestre da sua Capella»25.

Las recompensas siguen la misma lógica. Carrasco no menciona ninguna: su relato del episodio termina en la renuncia. Manuel de Sá enumera tres: la limosna, el hábito de Cristo y la plaza de desembargador para un hermano. Barbosa conserva un «generozo donativo» y suprime al hermano. En la versión lisboeta, la estima del rey se mide también en mercedes concretas.

Barbosa, por último, no aporta una tercera tradición: sigue a Sá en el orden de los datos y en buena parte del vocabulario, y lo simplifica.

Renuncia y honra

En el elogio de Carrasco la humildad no aparece solo en la renuncia: es parte de lo que el rey aprecia en Cardoso, su «rara abilidad, y no menos de su bondad, mesura, compostura, y zircunspeçion modesta en su venerable persona». Cardoso no acepta el magisterio por «encojimiento» y por deseo de volver a su celda, y solo admite «officios comunes de Provincia», a instancia de la orden. Carrasco opone así las honras de la corte a las de la religión: no niega la del rey, la pone por debajo, y mide la grandeza del músico por lo que rechaza. Es el esquema de la renuncia, que la tradición lisboeta no tiene y que Carrasco emplea también con otro compositor de la orden. De fray Francisco de Santiago cuenta que el cabildo de Sevilla le dio el magisterio y le obtuvo un breve para ejercerlo viviendo fuera del convento sin dejar el hábito, y que él aceptó el magisterio, «pero no la gracia, al parezer licenciosa, que se le hazia, estimando en mas la compañia de sus hermanos religiosos y recogimiento en su Convento»26. El elogio de Cardoso menciona la patria, pero junto a la celda: para un castellano que escribía en plena guerra con Portugal, la negativa no es lealtad portuguesa, sino humildad religiosa. En 1631 Felipe IV era también rey de Portugal, y el portugués del relato no rechaza a un rey ajeno, sino la honra.

Manuel de Sá escribe más de ochenta años después de la Restauración, y su relato sirve a otro fin. La honra de Felipe IV prueba la «estimaçaõ» que Cardoso se ganó «até das Pessoas Reaes», y el párrafo continúa de inmediato con los favores de João IV: las llamadas a palacio, las visitas a la celda, el retrato en la Livraria de Música. Felipe IV, al que Sá llama «Rey Catholico» y no rey de Portugal, abre una serie que culmina en João IV, y ambos honran al convento a través de su fraile. La humildad no desaparece, pero se desplaza a después del honor: las estimaciones «lhe naõ serviaõ de se esvaecer, mas sim de estimulo para as virtudes» (párr. 537), y el rasgo con que Sá lo ilustra, que «nunca quiz usar dos privilegios, que lhe eraõ concedidos aos seus annos», coincide con el emeritus miles de la dedicatoria de 1636. Manuel de Sá describe el libro (párr. 539), y es posible que la tradición lisboeta se nutriera en parte de las palabras del compositor.

Cierre

«Tal entendi […] de nuestros religiosos en su Convento de Lisboa». Carrasco dice haber oído la historia en el Carmo, en una estancia que cabe situar en los años treinta; Sá la escribió en el mismo convento en 1724, sin decir de dónde la tomaba. Las dos versiones comparten un entorno, aunque no necesariamente una fuente. Lo que más las separa es quién cuenta la historia y para qué. Cada autor dio a la honra regia la forma que su relato necesitaba: Carrasco, un cargo que pudiera rechazarse, y Sá, una distinción que hiciera pública la estima del rey.

Con la documentación reunida, ninguna de las dos puede comprobarse, y las dos suscitan reparos. El magisterio no estaba vacante: Romero lo ocupó hasta su jubilación, entre finales de 1633 y comienzos de 163427. Carrasco cuenta con claridad una renuncia, pero no dice que se le ofreciera la plaza, sino que el rey «mostro quererle honrrar con el magisterio». Si hubo una propuesta formal o un cumplido de corte que la memoria engrandeció, no podemos saberlo. El compás, por su parte, es una fórmula que Sá usa también para Évora: eso no desmiente el episodio madrileño, pero obliga a leer su relato con cautela. Lo que queda en pie es lo que cuenta el propio Cardoso: que estuvo en la corte en 1631, que allí tuvo noticia de un motete que le dio materia para un libro, que Romero le envió un tema y unas condiciones y que dedicó a Felipe IV el resultado.

El elogio de Carrasco se quedó sin imprimir en el archivo de la orden en Roma, donde un lector posterior lo usó para corregir a Nicolás Antonio. La versión de Sá se imprimió y se hizo canónica, y con ella la honra menor. Durante tres siglos, los repertorios y estudios han recordado sobre todo a un carmelita al que el rey honró con el compás de su capilla; entre los autores examinados, solo Vasconcellos lo hizo maestro de la Real Capilla. El relato de quien lo había conocido mostraba al fraile carmelita rechazando el magisterio de la corte del Rey Planeta.

Apéndice. Elogio de fray Manuel Cardoso (I-Rorc AGOC, Provinciae, II Castilla 4, ff. 36r-36v)

Criterios. Se respeta la grafía, la puntuación, el uso de mayúsculas y la división en líneas del original. Cada línea del manuscrito ocupa una línea de la transcripción. Las abreviaturas no se desarrollan y las letras voladas van en superíndice. Solo se regulariza la separación de palabras. Se conservan sin indicación las incorrecciones y discordancias del original. El texto anulado por el autor va entre ⟦ ⟧. Las lecturas dudosas llevan [?], volado si se trata de un signo volado que no se ha podido leer. Se reproducen los subrayados del original.

f. 36r

P.e fr. Manuel Cardoso natural de ⟦Bexa⟧ Frontera en el Reyno de Portugal hijo de n.ro
Conu.to de Lisboa. Fue el primero. o. de los maiores, y mas a
uentaxados M.os de capilla y compositores de la musica y q. mas ꝓfundam.te
la entendio, enseño, y pratico de quantos M.os en ella vbo en su t.po Sus
muchas obras impressas, y sueltas, y esparzidos por las Igles.s de Esp.a y
pueden confirmar, y zertifican bien el ajustado encarezimiento a la
verdad ꝓpuesta; y en lo mucho q. p.r [?] la musica se dio a conozer. Viniẽ=
do a esta Corte llego la fama a noticia de n.ro Rey Filipe 4.o q. como af=
ficionado, y compositor de ella gusto ver, y experimẽtar la rara a=
vilidad del Musico Portugues. Vio algunas obras suias, y sobre
vn motete. Ab innitio, et ante secula creata sum. &c.a q. Su Mag.
avia compuesto quiso hiziesse algo n.ro M.o y hizo 4. o çinco

[Al margen izquierdo, de otra mano:]

Ex nobili oppido Fronteira, quod
sub diœcesi Eluensi consistit,
ipse se dicit. Ex relatione ista
falsus est Nicolaus.

f. 36v

missas de a 4. çinco, y 6. vozes como se allaran en su 3. L.o dedica=
do a Su Mag.d impresso en Lisboa a.o 1636. Otro de missas alli a.o 1625.
Otro alli a.o 1613. de Magnificas. Dicenme tiene otro preparado p.a
la estampa. De lo gustoso q. quedo Su Mag. y buena aceptaçion
en su R.l aprezio de su rara abilidad y no menos de su bondad
mesura compostura, y zircunspeçion modesta en su venera
ble persona Mostro Su Mag.d quererle honrrar con el magis
terio de su R.l capilla. El encojimiento gr.e de n.ro M.o y desseo
de la breuedad de su vuelta a su Patria y retiro en su zelda no dio
lugar a rezevir tales honrras. Solo las de la relig.on hum.te en
Off.os comunes de Prou.a (q. admitio a su instancia) mobida de los
muchos meritos en su buena capazidad, juizio y prudençia cõ
exemprar adorno de virtudes y obseru.a religiosa de su hijo^[?]^ dig=
nas de toda buena estimazion y loa. Tal entendi y ponderosam.te
de n.ros religiosos en su Conu.to de Lisboa donde vi exerçia su auili=
dad de M.o de capilla: y mas con su edificazion viniẽdo de es=
ta Corte ẽ la ocasion d.ha Donde murio, y q.e a.o no e podido sa=
ber por no aver comunicazion entre estos dos Reynos.

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En la preparación de este artículo se han utilizado herramientas de inteligencia artificial generativa bajo la supervisión del autor. Se han empleado varios modelos de lenguaje (Anthropic Claude Opus 5.5 y OpenAI GPT-6.1 Sol) para la revisión ortográfica y gramatical del texto del artículo y la reformulación de pasajes siguiendo instrucciones del autor. Las herramientas se utilizaron en octubre de 2026. El autor ha revisado todos los resultados y asume la plena responsabilidad del contenido del artículo.


  1. Archivio e Biblioteca Generali dell’Ordine Carmelitano, Roma (I-Rorc), AGOC, Provinciae, II Castilla 4, f. 36v. En las citas se desarrollan sin indicación las abreviaturas, se regularizan la puntuación, las mayúsculas y el uso de u y v, y se respeta la grafía. ↩︎

  2. SÁ, Manuel de: Memorias historicas dos illustrissimos Arcebispos, Bispos, e Escritores Portuguezes da Ordem de Nossa Senhora do Carmo, Lisboa, Officina Ferreyriana, 1724, cap. LXXI, párr. 535, p. 364. BARBOSA MACHADO, Diogo: Bibliotheca Lusitana, t. III, Lisboa, 1752, p. 213: «lhe ordenou fizesse o compasso na Capella Real aos seus Cantores». ↩︎

  3. MAZZA, José: Dicionário biográfico de músicos portugueses, ed. de José Augusto Alegria, Lisboa, separata de Ocidente, 1944-1945, p. 34, copia casi a la letra a Barbosa: Felipe IV «lhe ordenou que fizesse o compasso na Cappela real aos seus cantores». VIEIRA, Ernesto: Diccionario biographico de musicos portuguezes, vol. I, Lisboa, 1900, pp. 207-217, reproduce el texto de Sá. VASCONCELLOS, Joaquim de: Os musicos portuguezes: biographia-bibliographia, vol. I, Porto, Imprensa Portugueza, 1870, p. 35, lo convierte en nombramiento: el rey lo «gratificou generosamente, nomeando-o, além d’isso, Mestre da sua Capella». En la entrada remite a FÉTIS, François-Joseph: Biographie universelle des musiciens, 2.ª ed., t. II, París, Firmin Didot, 1867, p. 187; a CASTRO, João Baptista de: Mappa de Portugal antigo, e moderno, 2.ª ed., t. II, Lisboa, Officina Patriarcal de Francisco Luiz Ameno, 1763, pp. 350-351, y a DINIZ, Pedro: Das ordens religiosas em Portugal, Lisboa, Typographia de J. J. A. Silva, 1853, pp. 267-268. Ninguno menciona el viaje a Madrid. Castro y Diniz solo dicen que la Missa Philippina se compuso por orden del rey. ↩︎

  4. SAMPAIO RIBEIRO, Mário de: Frei Manuel Cardoso. Contribuição para o estudo da sua vida e da sua obra, Lisboa, 1961 (Achegas para a História da Música em Portugal, VI), p. 25, reordena el relato de Sá: Romero reta a Cardoso con la Philippina, Cardoso «deve ter ido levá-la a Madrid» en 1631, y el asombro que causa explicaría que Felipe IV le mandase llevar el compás a los músicos de su capilla «enquanto permanecesse na Côrte». No aporta otra fuente que la dedicatoria y un artículo suyo de 1956. La biografía de referencia, que trabaja con Sá y con las dedicatorias, es ALEGRIA, José Augusto: Frei Manuel Cardoso, compositor português (1566-1650), Lisboa, Instituto de Cultura e Língua Portuguesa, 1983 (Biblioteca Breve, 75). Recogen la tradición lisboeta REES, Owen: «Cardoso, Manuel», Grove Music Online, y HENRIQUES, Luís: «Nos 450 anos de Frei Manuel Cardoso», Glosas, n.º 15 (2016), pp. 40-43. ↩︎

  5. Volumen encuadernado en pergamino en 1680 o después, con cartas intercaladas (dos de 1680, dirigidas a fray Luis Pérez de Castro), y refoliado. Lo usó como fuente para la historia de los conventos GARRIDO, Pablo María: Documentación relativa a la antigua provincia carmelita de Castilla (1416-1836), Roma, Edizioni Carmelitane, 2008 (Archivum Historicum Carmelitanum, VII). La edición de PADILLA, Pedro de: Thesoro de varias poesías, ed. de José J. Labrador Herraiz y Ralph A. DiFranco, México, Frente de Afirmación Hispanista, 2008, p. 21, recoge un dato de la entrada de Padilla. Hasta donde sabemos, nadie ha publicado ni estudiado la entrada de Cardoso. Se cita por la foliación del volumen: una primera sección en romanos, seguida de otra en arábigos. ↩︎

  6. I-Rorc AGOC, Provinciae, II Castilla 4: carta a «Nuestro Maestro fr. Juan Baptista de Lezana» (f. VIIIr) sobre el envío del 4 de abril, y carta firmada «De este Carmen de Valdemoro, y Maio 16 de 1655 […] fr. Pablo Carrasco», con rúbrica (s. f.). La identidad de la letra se apoya, por ahora, en un cotejo visual. El índice que acompañaba los envíos advierte: «Los que apuntan el folio van con esta; los demas iran despues sin dilacion» (f. IXr). La entrada de Cardoso lleva folio: «Lisboa Manuel Cardoso fol. 35» (f. IXv), según la foliación anterior a la encuadernación (hoy f. 36). En la relación de Requena el compilador escribe: «Mucho antes que remitiesse a primeros de Abril los demas elogios, escrevi al Prior de Requena» (f. 93v). El elogio de Turégano (ff. 9v-10r) es posterior a su muerte, ocurrida en la sede vacante de Inocencio X: «murio a 6. de febrero año 1655». ↩︎

  7. I-Rorc AGOC, Provinciae, II Castilla 4: de Villamayor, «fue Maestro de estudiantes, y yo su discipulo» (f. 10r); de Turégano, «yo su subdito que fui y discipulo» y «Esto oi en Alcala año 1647» (ff. 9v-10r). E-Mahp, Protocolos notariales de Madrid, t. 3537, f. 126r: recibo autógrafo de «fr. Pablo Carrasco Prior del Convento de Nuestra Señora del Carmen de la observancia de Santa Ana de la Alberca», 20 de octubre de 1646; t. 3546, f. 72r: escritura de la comunidad del Carmen de Madrid, 9 de agosto de 1651, entre cuyos «religiosos profesos» figura. Se trata de La Alberca de Záncara (Cuenca), según la Vida de fray Francisco de la Cruz, que menciona un libro de la fundación de ese convento escrito por Carrasco y no impreso: MUÑOZ SUÁREZ, Sebastián: Vida del Venerable Siervo de Dios Fr. Francisco de la Cruz, Madrid, 1667, lib. III, cap. XIII, p. 146. ↩︎

  8. El gerundio admite dos lecturas: quien venía de la corte pudo ser Cardoso o el propio Carrasco. En las dos, «la ocasion dicha» es la estancia de Cardoso en Madrid que el elogio acaba de contar. La falta de comunicación que alega Carrasco describe la situación de 1655, no fecha su viaje: del obispo Tomé de Faria escribe lo mismo, «el año y donde murio no e savido por no aver comunicazion», y en esa entrada recuerda que en la librería del Carmo de Lisboa los religiosos le enseñaron dos o tres tomos manuscritos suyos (I-Rorc AGOC, Provinciae, II Castilla 4, f. 36v). ↩︎

  9. ANTONIO, Nicolás: Bibliotheca Hispana sive Hispanorum […] notitia, t. I, Roma, Nicolás Ángel Tinassi, 1672, p. 263: «F. EMMANUEL CARDOSO, Lusitanus, Pacensis, seu ex Beja urbe Transtaganae provinciae, Carmelitarum sodalis, in facultate musica aevo suo paucis comparandus, edidit artis suae quaedam opera, scilicet Missas, Magnificat, aliaque, Olisipone excusa 1613. 1625. 1636. Domesticis testimoniis fidem, ut aequum est, libenter praestamus. Horum tantum vidimus Romae: Missas quaternis, quinis, et senis vocibus […] Olisipone apud Petrum Craesbeck 1625». Es la obra que desde la reedición de Madrid (1783) se conoce como Bibliotheca Hispana Nova. Corrigen el error SÁ, Manuel de: Memorias historicas, op. cit., párr. 533 («e naõ na Cidade de Béja, como diz D. Nicolao Antonio»), y BARBOSA MACHADO, Diogo: Bibliotheca Lusitana, op. cit., t. III, p. 213. La palabra cancelada se lee «Bexa»: dos manchas de tinta cubren la «B» y la letra siguiente, que una «e» volada restituye. «Frontera» la sigue en el mismo renglón, sin hueco, y el recuadro, en la tinta de Carrasco y no en la del anotador, se ajusta al espacio entre las dos palabras, de modo que probablemente se trazó después de escribir «Frontera». Que restituyera la «e» indica que en un primer momento Carrasco dio Beja por buena, y que la anuló al escribir Frontera o al repasar el texto. Como el recuadro está en su tinta y el manuscrito es el que remitió a Roma, la corrección es anterior al envío. Nicolás Antonio pudo conocer los elogios, que estaban en Roma desde 1655: residió allí de 1659 a 1679 como agente general de la Corona (REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA: «Nicolás Antonio», Diccionario Biográfico Español, https://dbe.rah.es/biografias/7370/nicolas-antonio) , y en el prefacio de la Bibliotheca dice haber visto manuscritos «Romae in Transpontinae Virginis Deiparae Carmelitarum monasterio» (ANTONIO, Nicolás: Bibliotheca Hispana, op. cit., t. I, Praefatio, s. p.). Las ediciones que enumera, 1613, 1625 y 1636, son las que da el elogio, que tampoco conoce el libro de 1648, pero si leyó el elogio, leyó «Frontera». El anotador coteja también la entrada de Mateo Flecha con la Bibliotheca Hispana («Corrigatur, ut in Bibliotheca Hispana») y remite a los registros del general. Sus remisiones usan la foliación nueva, de modo que trabajó sobre el volumen ya encuadernado, en 1680 o después. ↩︎

  10. CARDOSO, Manuel: Missae de Beata Virgine Maria quaternis, quinis, et senis vocibus. Auctore fratre Emmanuele Cardoso lusitano de Fronteira […] Liber tertius. Ad S. C. R. Maiestatem Philippi Quarti, Lisboa, Lourenço Craesbeeck, 1636. Ejemplar consultado: P-EVp, Reservado 0479. Edición moderna: ALEGRIA, José Augusto (ed.): Frei Manuel Cardoso: Liber tertius missarum, Lisboa, Fundação Calouste Gulbenkian, 1973 (Portugaliae Musica, XXII). ↩︎

  11. «Me dio el argumento de esta obra (mientras estuve en la corte de Vuestra Majestad el año 1631) la noticia que tuve de cierto motete a cuatro voces, que empezaba Ab initio et ante saecula creata sum. Procuré que llegara a mis manos y, deleitado por su armonía y su artificio, compuse sobre él este tercer volumen […]». ↩︎

  12. «Compuse asimismo otra misa, cuyo tema me envió Mateo Romero, llamado el Capitán, insigne maestro de la Real Capilla de Vuestra Majestad, con estas condiciones que él mismo propuso: que fuese a cuatro voces; que su tema no esperase más que una breve pausa, que llaman compás; que recorriese siempre las voces con viveza, y que se cerrase con la mayor brevedad posible». ↩︎

  13. ALEGRIA, José Augusto: Frei Manuel Cardoso, compositor português, op. cit., pp. 65-72. Alegria toma la comparación con Rogier de MELO, Francisco Manuel de: Tratado da sciencia cabala, ou noticia da arte cabalistica, Lisboa Occidental, Bernardo da Costa de Carvalho, 1724, párr. XVIII, n.º 8, pp. 132-133, que cita la misa de Rogier «sobre o nome de Dom Felippe segundo Rey de Castella» junto a la Missa Hercules Dux Ferrariae de Josquin. Melo no menciona a Cardoso. ↩︎

  14. ALEGRIA, José Augusto: Frei Manuel Cardoso, compositor português, op. cit., p. 60, traduce «foi-me encomendada por Matheo Romeus», que pierde el envío de ad me misit. SAMPAIO RIBEIRO, Mário de: Frei Manuel Cardoso, op. cit., p. 25, suponía que el reto llegó a Lisboa y que Cardoso llevó la misa a Madrid. Tampoco eso lo dice la dedicatoria. Sobre la Philippina, PEDROSA CARDOSO, José Maria: «A Missa Filipina de Fr. Manuel Cardoso (1566-1650)», Revista Portuguesa de Musicologia, n.º 1 (1991), pp. 193-204. ↩︎

  15. «Horum Sanctorum verba me excitarunt ne parcerem annis, nec assistentiae chori, et exercitijs illius, eo iam tempore, quo velut emerito militi meorum superiorum nutu ab huiusmodi laboribus feriari permissum erat: cùm crederem in hac occupatione aliquod obsequium me praestare Deo, nec fas esse ab illa vacare» («Las palabras de estos santos me movieron a no escudarme en la edad ni excusarme de la asistencia al coro y de sus ejercicios, cuando ya, por voluntad de mis superiores, se me había permitido descansar de tales trabajos, como a un soldado veterano, pues creía prestar a Dios algún servicio con esta ocupación y que no era lícito dejarla»). ↩︎

  16. SÁ, Manuel de: Memorias historicas, op. cit., párr. 536. Actas de la provincia de Portugal de 1629: I-Rorc AGOC, Provinciae, II Lusitania, Acta Provinciae 1 (fascículo 1423-1686). P-Lant PT/TT/NOT/CNLSB1A/001/001/0113, ff. 227r ss.: escritura otorgada en el Carmo el 26 de mayo de 1629 sobre la capilla mayor del Carmo de Torres Novas, que suscribe como «fr. Manoel Cardoso 3.º difinidor». En la portada de 1636 se titula Musices Praefectus de la provincia. Manuel de Sá sitúa la segunda definitoria en 1644. Barbosa, que lo sigue, la pone en 1647, el año en que Sá lo hace vicario del provincial. Hasta donde sabemos, no se había publicado ningún autógrafo de Cardoso. La carta a Balthasar Moretus de 17 de febrero de 1611, que SAMPAIO RIBEIRO, Mário de: Frei Manuel Cardoso, op. cit., p. 70, consideraba «a única peça “viva” […] saída da mão do insigne contrapontista» («como nada de seu nos ficou directamente, a sua assinatura autêntica tinha, pelo menos para mim, valor excepcional»), solo se conoce por la copia de Max Rooses (1882): el original, en poder de la familia del general de Renette, no pudo consultarse (pp. 70-72). ↩︎

  17. El contacto con Romero en Madrid ya lo señaló BÉCQUART, Paul: Musiciens néerlandais à la cour de Madrid. Philippe Rogier et son école (1560-1647), Bruselas, Palais des Académies, 1967 (Académie royale de Belgique, Classe des Beaux-Arts, Mémoires, 2.ª serie, t. XIII, fasc. 4), p. 203, a partir de SAMPAIO RIBEIRO, Mário de: Frei Manuel Cardoso, op. cit., p. 25, que no lo documenta: deduce de la dedicatoria que Cardoso llevó a Madrid la misa que Romero le había pedido. ↩︎

  18. Alegria supone, a partir de la merced que cuenta Sá, que Cardoso fue a pedir en persona una plaza para un hermano, «talvez o Domingos» (ALEGRIA, José Augusto: Frei Manuel Cardoso, compositor português, op. cit., p. 58). Los dos hermanos que le atribuye en la p. 13, Pedro y Domingos, constan en los asientos de bautismo de Fronteira que publicó Eurico Gama: Manuel, primogénito de Francisco Vaz y Isabel Cardosa, el 11 de diciembre de 1566; Pedro, el 27 de febrero de 1569, y Domingos, el 25 de marzo de 1571 (GAMA, Eurico: «O assento do baptismo de Frei Manuel Cardoso, mestre de música de El-Rei D. João IV», Arte Musical, III série, n.º 13-14 (1961), con separata, citado por «Livros e autores», Gazeta dos Caminhos de Ferro, n.º 1790 (1962), p. 222, https://www.cp.pt/info/documents/d/cp/1962-gazeta-n1790; Alegria lo recoge en su bibliografía, p. 97). SAMPAIO RIBEIRO, Mário de: Frei Manuel Cardoso, op. cit., pp. 12-13, había tomado el bautismo de Domingos por el del propio compositor, que habría cambiado de nombre al profesar. Su libro es de 1961, el mismo año en que Gama publicaba el asiento de 1566. En la Chancelaria de D. Filipe III figura un licenciado Domingos Cardoso, con promesa de oficio en 1628 y provedor de Esgueira en 1635 (P-Lant, Chancelaria de D. Filipe III, liv. 23, f. 15v; liv. 26, f. 280v; liv. 32, ff. 282v-283r), aunque el parentesco no puede confirmarse. ↩︎

  19. SÁ, Manuel de: Noticias do Real Convento do Carmo de Lisboa occidental, ms., 1721, P-Ln IL-238, n.º 101. Las obras citadas en los márgenes de las Memorias (pp. 362 y 367) son ANTONIO, Nicolás: Bibliotheca Hispana, op. cit.; CARVALHO DA COSTA, António: Corografia Portugueza, t. III, Lisboa, 1712, liv. 2, trat. 8, cap. 47, p. 627, que solo lo llama «insigne Mestre, & Compositor na Arte da Musica»; y DANIEL A VIRGINE MARIA: Speculum Carmelitanum, t. II, Amberes, 1680, parte V, p. 1080, n.º 3794, que solo da el nombre «Emmanuel Cardoso, Lusitanus» y remite a la Bibliotheca Hispana. ↩︎

  20. LEZANA, Juan Bautista de: Annales sacri, prophetici et Eliani Ordinis Beatae Virginis Mariae de Monte Carmeli, 4 vols., Roma, 1645-1656. El t. IV (Roma, Giacomo Fei, 1656) anuncia en la portada la historia de la orden «usque ad ortum Sanctae Theresiae», pero el texto se detiene en 1482 (p. 1061). No menciona a Cardoso y la obra no continuó. Las cartas de Carrasco tampoco dicen a qué destinaba sus elogios. ↩︎

  21. CASTRO, João Baptista de: Mappa de Portugal, op. cit., t. II, p. 351. En términos parecidos, MAZZA, José: Dicionário biográfico de músicos portugueses, op. cit., p. 34, y DINIZ, Pedro: Das ordens religiosas em Portugal, op. cit., p. 268. ↩︎

  22. SAMPAIO RIBEIRO, Mário de: Frei Manuel Cardoso, op. cit., p. 26: «um formoso moteto mariano (da autoria de Capitán?)»; ALEGRIA, José Augusto: Frei Manuel Cardoso, compositor português, op. cit., p. 61: «talvez da autoria do próprio Matheo Romeus». El primer editor moderno de una de estas misas no conocía la dedicatoria y tomó el tema por gregoriano, aunque no lo halló en los cantorales: SANTA TERESA, José Domingo de (ed.): Missa «Ab initio et ante saecula creata sum» quinque vocibus inaequalibus concinenda, 2.ª ed., Vitoria, Ediciones «El Carmen», 1955, introducción, s. p. ↩︎

  23. RODRÍGUEZ DE MONFORTE, Pedro: Descripción de las honras que se hicieron a la chatolica magestad de D. Phelippe Quarto, Madrid, Francisco Nieto, 1666, f. 44r, citado por GÓMEZ DEL SOL, Manuel: «Música y ceremonial en las exequias reales madrileñas de Felipe IV (†1665)», en EZQUERRO ESTEBAN, Antonio y GONZÁLEZ MARÍN, Luis Antonio (coords.): Estudios sobre recuperación de patrimonio musical histórico. Scripta musicologica en torno a la figura del Dr. José V. González Valle, Valencia, Tirant lo Blanch, 2022, pp. 491-506. Sobre el episodio como regla de deferencia entre músicos, HERRERA DE LAS HERAS, Fernando: «Precedencia y posesión en el coro de la Capela Real de Lisboa: el pleito entre Filipe de Magalhães y Tomé Álvares (1628-1629)», Humano y divino, https://humanoydivino.com/otros/precedencia_y_posesion_en_el_coro_de_la_capela_real_de_lisboa/ . ↩︎

  24. Sampaio Ribeiro ya ponía «de remissa» el compás de Évora (Frei Manuel Cardoso, op. cit., p. 15, n. 7, y p. 43), pero aceptó sin reparo el de Madrid (p. 25). ↩︎

  25. VASCONCELLOS, Joaquim de: Os musicos portuguezes, op. cit., p. 35: «Mestre da Capella da Cathedral de Evora» y «nomeando-o, além d’isso, Mestre da sua Capella». Ninguna de las obras que cita en la entrada le da pie para ninguno de los dos cargos. ↩︎

  26. I-Rorc AGOC, Provinciae, II Castilla 4, f. 10r: «le impetro breve de Su Santidad que en su habito retento exerciera: admitiolo pero no la gracia […]». La gracia era la dispensa para vivir fuera del convento: las catedrales solían dar casa al maestro de capilla, en la que a veces vivían también los niños de coro a su cargo. ↩︎

  27. Patiño entró en la plaza el 1 de enero de 1634 «por jubilación del Maestro Mateo Romero»: BÉCQUART, Paul: Musiciens néerlandais à la cour de Madrid, op. cit., pp. 180-181. El expediente de Patiño (E-Mp, Expedientes personales, caja 797/1) fecha la jubilación el 22 de febrero de 1634, según VERA, Alejandro: Música vocal profana en el Madrid de Felipe IV: el «Libro de tonos humanos», Lleida, Institut d’Estudis Ilerdencs, 2002, p. 99, n. 316. PEDRELL, Felipe: Cancionero musical popular español, t. IV, Valls, Eduardo Castells, 1922, p. 1, la sitúa el 1 de diciembre de 1633. ↩︎

Cómo citar este artículo

Herrera de las Heras, Fernando: "Un carmelita en la corte del Rey Planeta: Manuel Cardoso en Madrid a la luz de un elogio de 1655". Humano y divino (ISSN 3138-0085), vol. 3, art. 4 (2026). https://doi.org/10.5281/zenodo.23400640

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